Las imágenes son difíciles de mirar. Familias enteras buscando entre los escombros. Padres abrazando a sus hijos. Rescatistas luchando contra el tiempo. Personas que, en cuestión de segundos, perdieron su hogar, sus pertenencias y, en muchos casos, a quienes más amaban. El terremoto que ha golpeado a Venezuela nos recuerda una realidad que solemos olvidar: nuestra vida es frágil. Nos esforzamos por construir un futuro, hacer planes y sentir que todo está bajo control. Pero ba